El día en que deje de amar las casualidades fue el día que más quería verte y encontrarte, aun así sentí que invadía un espacio que no era mío y que me entrometía en un mundo al cual no pertenecía. En ese momento realice un paralelo que me llevo a deducir que ahora en mi vida hay dos mundos, uno que comparto contigo y es solo de los dos, un mundo en el que nadie puede irrumpir ni dañar la felicidad y solo nosotros somos los responsables de lo que sucede, así que las únicas consecuencias de lo que allí pase es de los dos ¡aquí no existen los terceros!; también tengo otro mundo que tu lo conoces porque cuando entramos a la burbuja sabes que me ocurre en el, pero a diferencia del mundo anterior en este tu solo eres un sueño alcanzable cuando cambio de dimensión, por eso cuando el destino nos pone a encontrarnos en este mundo no es tan cómodo como cuando amaba las concurrencias.
Siempre me acordara de ti el “estamos muy cortazarianos” , pues si como dice este (que es uno de mis escritores favoritos) comprobé que “andábamos sin buscarnos pero sabíamos que andábamos para encontrarnos”; esta fue la segunda vez que te vi de este modo, pero ahora fuiste tú el que sintió el paralelo de los mundos, cuando no podían mas las ganas de verte así fuera un rato, cuando hace pocos minutos había retomado en público una de nuestras magnificas conversaciones para dilucidar en la discusión argumentativa que estaba en el lugar, entras tu como si la vida solo quisiera vernos juntos y mi única reacción es tapar mi boca desesperada por pararme y abrazarte… ¡lo que para nosotros fue una casualidad los demás pensaron que era un acuerdo entre los dos, sin entender lo que estaba sucediendo y que solo en ese momento se me ocurrió pensar que los demás notaban aquello que solo los que sabíamos que era, habíamos logrado percibir con gran asombro!

No hay comentarios:
Publicar un comentario