miércoles, 8 de diciembre de 2010

Tengo tantas cosas para decirte que aun no se por donde empezar.
Quisiera contarte que desde el día que te conocí no olvido tus ojos y tu sonrisa, quedaron grabadas en mi memoria y sin salirse de mis recuerdos pude describirlas en mis textos.
Más tarde me llene de valor y logre acercarme a ti... 
En estos momentos para mi se hace indescriptible todo lo que pasa por mi cabeza; al escuchar tu voz mi corazón se acelera y cuando tu mano choca con la mía logras que sienta un gatito ronroneando en mi estomago.
Y sí, arriesgue demasiado para llegar hasta aquí, fui yo quien decidió asumir la responsabilidad de recibir un  posible NO, como respuesta o ser una persona que no congeniara contigo.
Soy sincera y no negare que desde que te miraba de lejos causabas algunos efectos en mi que no conocía, es más reconozco que esos ojos son los únicos que me bajan la mirada y me hacen sonreír.
Bueno, son muchos sensaciones que en este momento se me han convertido en una señal de ALTO pues siento miedo de no ser correspondida (aunque como diría Fito y los Fitipaldis "Nunca pido nada a cambio eso es algo que he aprendido") o de simplemente asustarte con tanta arandela que traigo jajaja y es que cabe un espacio para risas pues bien lo se y tengo muchos defectos.
Pero vi en ti alguien de quien puedo aprender en muchos aspectos de la vida y que también me puede enseñar aquellas cosas que le hacen feliz, vi en ti alguien diferente a los demás una persona que creo entiende porque soy como soy. 

Ahora todo lo que se después de haberte contado aquello que me pasa, es que tengo varias  o mas bien muchas canciones para cantarte, pinturas y fotografías que enseñarte, fragmentos de libros que leerte y algunas películas que mas que verlas son para vivirlas; también un si, me arriesgo para decirme a mi misma. Y para ti un  inténtalo porque se que no te gusta convivir con el miedo y yo, no quiero dejar la historia en el "que pudo haber sido".
Te imagino a mi lado pero libre y sin obligaciones como la persona que conocí, que se ríe de mi y de mis bobadas y que en ocasiones complementa mis frases o le da por dejarme pensando con las suyas.

Entendí con esto que los mismos temores que tu puedes sentir, puedo sentirlos yo pero mas allá estoy segura de mi y convencida que prefiero arriesgarme mil veces a perder, que dejar de intentarlo.

Con varios miedos por derribar y una inconmensurable felicidad en el corazón 
Natalia Cardona Mejía.