¿Realidad o ficción? Sigue siendo la pregunta que para explicarse ¿Por qué se da una casualidad?, si y es que no son en vano los nervios que se sienten cuando casualmente pasa lo que quieres sin que tu fuerces al destino para que pase, es increíble pensar que puede ser el lugar y el momento ¿adecuado? O ¿equivocado? Para concurrir con aquello que te llevo a otro mundo por solo unos instantes y que no es posible que a ti solo por suerte te hubiera tocado vivir. Aquí es cuando decimos sin lugar a dudas “trágame tierra” o “esto solo me pasa a mí y al chapulín colorado”.
Dígame Quién no ha sentido que una casualidad puede ser incomoda, de mal gusto, por lo contrario lo más maravilloso de la tierra o simplemente pensó que en un momento dado usted era el que lo había provocado y que todos los que se encontraban a su alrededor lo habían notado como algo que se había dejado pactado un tiempo antes, cuando lo que había sucedido era solo una casualidad y eso que usted pensó, era notado por el resto solo se habían dado cuenta realmente quienes sabían de lo que podía suceder cuando pasara eso en su vida y el resto de personas aun seguían como si nada.
Le estoy dando mucha trascendencia a ese tipo de casualidades que son importantes en nuestras vidas y que por ejemplo como me paso a mi me hicieron dejar de amarlas pero no olvidemos que hay casualidades que sencillamente ante nuestros ojos pasan desapercibidas aunque siguen siendo casualidad.
Curiosamente dos de mis escritores favoritos han dicho algo sobre las casualidades que me ha puesto a pensar, Carlos Ruiz Zafón dice en La Sombra del Viento que “las casualidades son las cicatrices del destino” y puede tener razón, sería el final de un ciclo teniendo en cuenta que no siempre que hablo de final es algo definitivo y pueden empezar cosas nuevas a partir de ese “accidente” también Julio Cortázar en su obra literaria Rayuela hace esta alusión hablando de sus encuentro con La Maga “sabíamos que andamos sin buscarnos pero sabíamos que andábamos para encontrarnos” y aunque no hace explicita la casualidad, es mi manera de interpretarlo porque no hay otra razón que haga encontrarse a dos personas sin planearlo pues como él mismo lo dice “aquellas personas que se ponen citas son las que necesitan papel rayado para escribirse y aprietan el tubo del dentífrico por debajo”. Estoy de acuerdo que cada quien puede darle una interpretación diferente a las cosas pero cuando uno cree en las casualidades puede llegar a tomárselas muy seriamente.
Casualidad en el diccionario aparece relacionada con azares y destinos, posiblemente quien cree en el destino cree en la casualidad pero y si no creen en el destino ¿seguiría siendo casualidad?, David Lodge plantea que cuando se hace de la casualidad un recurso literario permite creas relaciones intrigantes e instructivas entre personas que normalmente nunca se hubieran conocido y que las malas acciones siempre terminan por saberse, en el fragmento de los embajadores de Henry James donde el climax es una casualidad y el asombro le sucede tanto a los culpables como a los inocentes Lodge afirma que la posibilidad de que esto sucediera era de una en un millón y cuando se abusa de la casualidad pierde credibilidad el relato pero aquello que no tiene en cuenta los analistas es que a muchos podría parecerles cierto porque en su vida les ha pasado quizá no hay que irse muy lejos de la realidad para entender que de las casualidades no se abusa pues como ya he dicho es algo del azar, no se plana y no se tiene alguna explicación de lo sucedido, mejor aún puede que si la tenga pero para que dañar el momento argumentando que como son dos personas muy parecidas decidieron ir al mismo lugar o porque el lugar es muy bueno entonces lo frecuentan. Pues yo diría que si fuese así cualquier encuentro el algún lugar de moda con alguien sin mayor importancia podría dejar de llamarse casualidad pues esta tendría que ser un suceso que impactara ambos sujetos.
“tan extraño como la ficción, como la farsa” el lector acepta una casualidad por diversión y entiendo que sería de pronto un asunto netamente sexual como la trama de la película 9 &1/2 weeks, pero que un momento dado solo de coincidir para volverse una rutina.
Para concluir hay que tener claro que una casualidad es percibida como tal desde el momento que sucede, que puede ser un encuentro deseado o no y que no importa donde suceda, es necesario creer en ellas y que desde que se crea nunca será abusada por el escritor porque uno es consciente que puede suceder o hasta ya le ha sucedido así sigamos dando vueltas en preguntarnos si son realidad o ficción y que casualidad no es ir buscar que suceda, solo dejar que el destino permita llamar casual lo que él ha cruzado es decir aquello que para Ruiz Zafón seria una cicatriz en este.
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