
I
Caminaba de regreso a casa -como de costumbre- pero esta vez con algo diferente, cada que chocaba con una persona examinaba en sus ojos, sus culpas y pecados; solo bajaba mi mirada cuando sentía que ellos - si a quienes yo examinaba- ya habían visto todas y cada una de las cosas repugnantes que guardaba en mi interior.
escudriñando cada una de esas miradas, comprendí que era yo quien me veía culpable pues los ojos que me rodeaban me lo hacían sentir en cada parte de mi cuerpo.
Aun recuerdo que solo conserve una de esas miradas para mi - sabes aun la tengo como propia, después de todo "hay cosas que marcan tu vida"; Esos ojos para mi fueron sencillamente eso- un recuerdo por mas vago que parezca, unos ojos tan limpios y puros, castos y sin corromperse por la maldad ajena.
Me enamore de ellos o ¿quizá de el?- lo que me pone a dudar es que no cruzamos palabra alguna- que sintió y vio en mi lo mismo de lo que yo me había enamorado(me lo dijo su aroma)...
Una extraña coincidencia, donde comencé una búsqueda; Llena de suerte volví a encontrarla y esta vez se vio involucrado nuestro tacto; Nos sentimos el uno al otro, cruzamos de nuevo las miradas, frotamos nuestras manos, y el calor de nuestros cuerpo despedía un cándido olor como en tarde de primavera.
Después de eso jamas lo volví a ver, sigo buscando entre la gente; Alguien que con solo una mirada o un tierno abrazo, haga que mi cuerpo se estremezca de pies a cabeza, como si tocase la parte mas sensible de mi cuerpo; Pero de la forma mas inocente.
Busco esa sensación que solo sus ojos y sus brazos logran darme, algo que solo el me hizo sentir y que con solo estar en sus brazos podía sentirme segura.
Los abrazos son un idioma extraño. LAs intenciones del corazón hablan a través de ellos, y se puede aprender a darlos sin ninguna pasión. Me gusta ru blog.
ResponderEliminarTe has ganado un chévere.