martes, 17 de mayo de 2011

'Los Clones'

Por: Natalia Cardona Mejía
Para el Periódico el Búho

No ha bastado dejar  a un lado el oficio de leer perdiendo así, la capacidad de imaginar;  por lo anterior, en el mundo se ha desatado una cadena de errores, tal vez, su mayoría imperdonables; como un castillo de naipes que cae con el más suave soplo, como el arrume de mentiras que evita sea visto el individuo o como el día que dejaron de vivir por la preocupación de demostrarle al mundo algo que no llegarían a ser jamás.

Cuando el mundo decidió que los valores debían enseñarse teóricamente en lugar de ejemplificarse, éstos perdieron la esencia y se ignoraron en la práctica. El día en que estando pequeños nos enseñaron lo esencial de la vida, olvidaron recordarnos que lo aprendido, más adelante no podría ser la defensa contra tu maestro y que al mínimo ataque las reglas, del que ya había dejado de ser un juego, cambiarían a su favor.

Puede que un velero no tenga un rumbo fijo, puede que un navegante quiera dejarse llevar por el viento, aunque ambas no sean razones suficientes para dejar de sentir miedo a perderse. Una metáfora de las paradojas con la que la  vida día a día nos enseña que posiblemente sabemos de dónde venimos pero que somos nosotros quienes decidimos para dónde vamos.

Hoy, en un mundo absurdo donde los organismos corporales encargados de hacer sinapsis olvidaron cómo hacerla, el centro nervioso principal se encargo de traicionar al individuo en cuestión de instantes para lograr que haga algo cegado por la subjetividad y esa sensación de inferioridad ante de los demás que no dejara que el sujeto se ponga en pie y permita hacer algo diferente a lo anterior, una situación diferente.

Si se dejo atrás la ocupación de imaginar es porque extraviamos la magia de poder encontrarnos con aquello que soñamos.


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