Creí que engañábamos a los demás,
que cuando el mundo era solo de los dos
no importaba el resto así afuera de esa habitación
hubieran dos personas esperando por cada uno de nosotros.
No supe que nos engañábamos a nosotros mismos y
que si no nos hubiéramos profesado amor eterno
ahora no estaríamos locamente enamorados uno del otro.
Ahora que muero por tenerte a mi lado,
solo quiero poder tenerte a escondidas para poder ser tu dueña
y quisiera gritarle al mundo que ya no somos infieles con los terceros
si no que nos hemos sido infieles a nosotros mismos.
Te amo tanto que aveces le busco una explicación
a aquello que nos ha pasado y donde esta el valor para
entender que si no estamos juntos no somos felices.
De nuevo me puedes quitar la ropa lentamente,
me puedes amar una y otra vez, pero
qué día admitiremos ambos que si es cierto
y qué no jugamos el uno con el otro.

preciosa entrada *aplausos*
ResponderEliminar