Una copa de vino,
una chimenea que brinda el calor a tu sala,
un cigarro,de aquellos que tu haces,
una conversación de adultos, para disimular que somos niños,
unas miradas que no esconden el deseo,
unos cuerpos sedientos,
tu mano al rededor de la mía,
mucho para descubrir que solo con rozarte alcanzo la locura,
tus labios tan cerca, provocando los míos.
¿Al cielo o al infierno?,
no se que siento, no se ahora que mas deseo,
solo tengo necesidad de ti,
generaste una adicción en mi,
como medicina para la vida.
Tan evidentes,
tan locos,
sin sentimientos, solo deseos.
Con una mirada basta para decirte que quiero enseñarte,
y con solo mover un dedo adivino que deseas.
Entramos en el recinto,
pensamos en nosotros,
nos olvidamos de lo de afuera,
me acaricias,
te despojo de todo aquello que te atavía,
nos olvidamos de la moral y todo aquello que nos hace actuar con cordura,
solo somos dos elementos,
que reaccionan fuertemente al juntarse con el otro.
Todo acaba,
nos cubrimos,
nos peinamos,
y salimos,
lo mas importante, disimulamos conocernos.
Todo sigue en su lugar,
evidentemente tu en tu mundo y yo en el mio,
para que cuando vuelva llegar una noche como aquella,
descubramos juntos el placer de lo prohibido.
Y como ahora lo entiendes,
¡te invito a jugar!

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